Política de cancelación: corta, clara y sin enfados
Una política de cancelación no existe para castigar a nadie. Existe para que sepas de antemano qué pasa si cambias de opinión, y para que tú no tengas que discutirlo con nadie. Las mejores son las que caben en cuatro líneas.
Lo que tiene que decir, sí o sí
- •Hasta cuándo se puede cambiar o anular sin problema
- •Qué pasa si avisas después de esa hora
- •Qué pasa si simplemente no apareces
- •Qué ocurre si el plan se cancela por tu parte (lluvia, plaza cerrada, no llegas al mínimo)
Ejemplo para una clase suelta
«Puedes anular o cambiar tu plaza hasta 24 horas antes de la clase, y te devolvemos el importe íntegro. Después de esas 24 horas la plaza se queda ocupada para ti, así que no se devuelve. Si no vienes y no avisas, pasa lo mismo. Si yo tengo que suspender la clase (lluvia, permiso, plaza cerrada), te devuelvo el importe o te guardo la plaza para la siguiente.»
Ejemplo para un taller de fin de semana
«Este taller se prepara con antelación: materiales, sitio y número de plazas. Puedes anular hasta 7 días antes y recuperar el importe. Entre 7 y 48 horas, puedes pasar tu plaza a otra persona; si no la pasas, no se devuelve. Dentro de las 48 horas, la plaza ya está reservada y no se devuelve. Si lo suspendo yo, recuperas el importe completo.»
Por qué el plazo tiene que ser uno solo
Si dejas el plazo en el aire («avísame lo antes posible»), cada cancelación es una negociación. Un número concreto —24 horas, 7 días— no se discute, y te permite ofrecer la plaza libre a quien estaba esperando. Sin lista de espera, esa plaza se queda vacía.
Dónde escribirlo
En el propio plan, en el sitio donde se reserva. No en un PDF aparte ni en un mensaje que mandas después: si la persona lo ve justo antes de confirmar su plaza, no hay sorpresa ni reclamación. Y guárdalo en un sitio visible para poder enviarlo en dos segundos cuando alguien pregunte.
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Preguntas rápidas
¿Puedo no devolver el dinero nunca?
Puedes decidirlo, pero conviene pensarlo: para quien no te conoce, una política sin margen da más miedo que una clase con cancelación libre. Un plazo razonable y bien explicado suele traer más gente que una norma dura.
¿Qué hago si llueve o no puedo dar la clase?
Avisa pronto, ofrece las dos salidas (devolver el importe o guardar la plaza) y deja constancia por escrito. Si lo haces con tiempo, casi nadie se molesta; si lo haces la misma mañana, sí.
Tu enlace, en un minuto
Escribe tu plan, comparte el enlace y la lista se hace sola.
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